Storytelling de guerrilla episodio 1: Linkedin
Hay un lugar en tu LinkedIn donde podrías estar contando una historia. Y no lo estás haciendo.
El infame “Acerca de”
Son las once de la noche. Estás en LinkedIn —sí, a esas horas, no te juzgo— buscando a alguien que te ayude con ese proyecto que llevas semanas posponiendo.
Un consultor. Un freelance. Alguien que sepa de lo suyo. Que resuelva tu problema.
Abres un perfil. Pinta bien.
Bajas hasta el “Acerca de”. Y lees:
“Profesional con más de 15 años de experiencia en el sector. Responsable de la implementación de estrategias de marketing digital en empresas B2B y B2C. Apasionado por la innovación y el trabajo en equipo.”
Siguiente.
“Experto en transformación digital con amplia trayectoria en consultoría estratégica. He trabajado con empresas como X, Y y Z, liderando equipos multidisciplinares en entornos complejos.”
Siguiente.
“Ayudo a empresas a crecer. +500 clientes satisfechos. Speaker internacional. MBA por IESE. (y experto en IA, no lo olvidemos)”
Bostezo.
No es que sean malos profesionales. Probablemente son buenísimos. Pero sus “Acerca de” suenan exactamente igual que los otros 47 que acabas de leer.
Son correctos, completos, impecables.
Y absolutamente olvidables.
El problema no es lo que cuentan.
Es cómo lo cuentan.
Cuando alguien te cuenta que tiene “15 años de experiencia”, ¿qué sientes?
Nada.
Es información. Datos. Un número que tu cerebro procesa y archiva en la carpeta de “cosas que no me importan demasiado”.
Tú quieres saber cómo va a ayudarte con tu problema.
Pero cuando alguien te cuenta que empezó vendiendo cursos online desde el salón de casa de sus padres, que su primer cliente le pagó con un jamón, y que una década después, tras muchos altibajos, ya factura siete cifras... eso es otra cosa.
Eso lo recuerdas.
Eso conecta.
Eso hace que quieras saber más.
Ese profesional probablemente tiene la solución a tus problemas.
La diferencia entre un perfil que se olvida y uno que se recuerda no está en los títulos, ni en los años de experiencia, ni en la lista de clientes famosos.
Está en la historia.
Así nace “Storytelling de guerrilla”: historias donde nadie las espera
Hace unos días me topé con un post de Nick Broekema en LinkedIn que me hizo pensar.
Nick hablaba de algo que la mayoría ignoramos: la sección “Acerca de” de tu perfil de Linkedin es uno de los espacios más desaprovechados de internet.
Un lugar donde casi todo el mundo escribe un currículum resumido... cuando podría estar contando una historia.
Y eso me llevó a una idea que quiero explorar contigo en los próximos meses aquí, en El Círculo.
El storytelling de guerrilla.
¿Qué es? Sencillo: usar historias en lugares donde nadie las espera.
Piensa en ello como plantar una bandera narrativa en territorio hostil. Lugares diseñados para ser aburridos, funcionales, “profesionales”. Formularios. Descripciones de producto. Páginas de error. Facturas. Firmas de email.
Espacios que todo el mundo rellena en piloto automático... y que, precisamente por eso, son perfectos para destacar.
▶︎ Tu “Acerca de” de LinkedIn es el primero de esos lugares.
Un campo de texto que casi nadie lee porque casi nadie escribe nada que merezca ser leído.
Hasta hoy.
Sí, claro, te dejo cotillear mi “Acerca de” en Linkedin.
Las dos estructuras clave en tu “Acerca de”
Nick propone dos caminos para convertir ese párrafo muerto en algo que enganche. Yo los he adaptado y aderezado un poco, pero la esencia es suya:
Opción 1: Tu historia de transformación
Esta es la más poderosa si has vivido el mismo problema que tu cliente ideal. El esquema es así:
El punto de partida — Cuéntales dónde estabas. El problema que tenías. La frustración que sentías. Esto es lo que en la metodología StoryBrand llamamos “entrar en la cueva del cliente”: demostrar que conoces su dolor porque tú lo viviste.
Los intentos fallidos — ¿Qué probaste que no funcionó? Esto genera conexión porque tu lector probablemente ha intentado (y fallado) con las mismas cosas.
El punto de inflexión — ¿Qué descubriste? ¿Qué cambió? Aquí es donde aparece tu metodología, tu enfoque, tu “salsa secreta”.
El resultado — ¿Dónde estás ahora? ¿Qué conseguiste? Números, logros, transformación tangible.
La invitación — ¿Cómo pueden trabajar contigo? Un CTA claro: “Escríbeme”, “Mira mi web”, “Reserva una llamada”.
Es, básicamente, el viaje del héroe comprimido en 2.000 caracteres. Tú eres el héroe que ya cruzó el desierto y ahora puede guiar a otros.
Opción 2: La historia de un cliente
Si tu historia personal no encaja, o prefieres dejar que otros hablen por ti, esta estructura funciona igual de bien:
El problema universal — Empieza describiendo el dolor que sufre tu cliente ideal. Hazlo específico, reconocible, casi incómodo de leer.
El caso concreto — Presenta a un cliente real (o un arquetipo). “María tenía una tienda online que no vendía ni a su madre”.
El proceso — ¿Qué hicisteis juntos? No hace falta entrar en detalles técnicos. Solo el camino: “Rediseñamos su mensaje. Simplificamos su oferta. Contamos su historia”.
La transformación — ¿Qué consiguió? “Seis meses después, María factura 10x y tiene lista de espera”.
La puerta abierta — ¿Quieres ser el próximo María? Aquí estoy.
Esta opción tiene una ventaja extra: te posiciona como el guía, no como el héroe.
Y en storytelling de negocios, eso es oro. Tu cliente quiere ser el protagonista de su propia historia. Tú solo le muestras el camino.
Ejemplo de antes y después: el mismo consultor, dos realidades
Vamos a verlo en acción.
Imagina a Carlos. Consultor de marketing digital. 12 años de experiencia. Ha trabajado con startups, pymes y alguna multinacional. Sabe lo que hace.
Pero su “Acerca de” es este:
❌ ANTES:
“Consultor de marketing digital con más de 12 años de experiencia en estrategias de adquisición y retención de clientes. He colaborado con startups, pymes y grandes empresas en sectores como tecnología, retail y servicios profesionales. Especializado en paid media, SEO y automatización de marketing. Orientado a resultados y apasionado por los datos. Contacta conmigo para hablar de cómo puedo ayudar a tu empresa a crecer.”
Correcto. Profesional. Completo.
Y exactamente igual que otros diez mil perfiles.
Ahora imagina que Carlos reescribe su historia así:
✅ DESPUÉS:
“En 2012 monté mi primera “agencia de marketing”. Entre comillas porque éramos mi portátil, una conexión a internet del McDonald’s y yo.
Mi primer cliente me pagó 200 euros por una campaña de Facebook Ads. Gasté 180 en anuncios. El resultado: 3 clics y una crisis existencial de manual.
Pensé en dejarlo. Pero en vez de eso, me obsesioné. Leí todo lo que pude. Probé, fallé, ajusté. Y poco a poco, empecé a entender qué hacía que unos anuncios funcionaran y otros quemaran dinero.
12 años después, he gestionado más de 2 millones de euros en campañas. He ayudado a startups a conseguir sus primeros 1.000 clientes y a pymes a duplicar sus ventas online.
Pero lo que más me gusta es esto: encontrar el mensaje que hace que tu cliente diga “esto es exactamente lo que necesito”.
Si sientes que tu marketing digital es un agujero negro que se traga dinero, hablemos. Probablemente ya sé qué está fallando.
→ Escríbeme o reserva 30 minutos aquí: [enlace]”
¿Ves la diferencia?
El mismo Carlos. Los mismos 12 años. Los mismos servicios.
Pero el segundo Carlos tiene una historia. Un punto de partida humilde, un fracaso, una obsesión, un aprendizaje. Tiene personalidad. Tiene alma.
Y cuando terminas de leerlo, sientes que ya le conoces un poco.
Por qué tu cerebro prefiere historias a currículums
▶︎ Cuando leemos datos y hechos, se activan las áreas del lenguaje de nuestro cerebro. Procesamos la información y la archivamos (o la olvidamos, que es lo más probable).
▶︎ Pero cuando leemos una historia —cuando hay un personaje, un conflicto, una transformación— se activan las mismas zonas que si estuviéramos viviendo esa experiencia. El córtex sensorial, el motor, el emocional.
Las historias no se archivan. Se sienten.
Por eso recuerdas películas que viste hace veinte años pero no recuerdas qué cenaste el martes.
Por eso el “Acerca de” con historia conecta y el currículum disfrazado no.
Tu competencia puede copiar tus servicios, tus precios, incluso tu diseño. Pero no puede copiar tu historia. Es lo único que es 100% tuyo.
Y si no la estás contando... la estás desperdiciando.
Tu turno
Hoy te propongo un ejercicio incómodo:
Abre LinkedIn. Ve a tu perfil. Lee tu “Acerca de” en voz alta.
¿Suena a ti? ¿O suena a un formulario que rellenaste con prisa hace tres años?
Si es lo segundo, ya sabes qué hacer.
Piensa en tu historia. ¿Dónde empezaste? ¿Qué problema resolviste (primero para ti, luego para otros)? ¿Qué aprendiste por el camino?
No tienes que haberlo pasado mal para tener una historia. Solo tienes que haber cambiado. Haber aprendido algo. Haber llegado a algún sitio.
▶︎ Y si necesitas inspiración, puedes pasarte por mi “Acerca de” en El Círculo.
No es un modelo a seguir —cada historia es única—, pero quizá te dé alguna idea.
Una cosa más
Este post es el primero de una serie.
Porque LinkedIn no es el único lugar donde puedes plantar historias en territorio hostil. Hay muchos más espacios “aburridos” esperando que alguien los despierte con una buena narrativa.
Iremos descubriéndolos juntos.
Bienvenido al Storytelling de guerrilla.
▶︎▶︎▶︎ ¿Conoces a alguien que esté buscando trabajo, intentando destacar en LinkedIn, o simplemente harto de sonar como todo el mundo?
Reenvíale este post. Puede que sea justo lo que necesita leer hoy.
Un saludo,
Pablo Renaud.
Inspirado por un post de Nick Broekema en LinkedIn.








Me has hecho entrar en LinkedIn cuando hacía mil que no lo miraba. Mi "Acerca de" no dice nada, solo qué hago y qué he estudiado. Da penita 🙈
Ganas de ir a Lkdn a hacer unos cambios…